10 enero 2007
Los rostros de la muerte


Una muestra inaugurada en Lima exhibe las momias de la cultura Chachapoyas, que durante casi 500 años han permanecido ocultas en un mausoleo situado en la Laguna de los Cóndores, una zona boscosa del noreste de Perú. Según parece, los Chachapoya (vaya nombrecito) buscaban sitios inaccesibles para depositar los cuerpos de sus antepasados, empleando unas técnicas de embalsamar que han permitido que las momias hayan llegado hasta hoy en un excelente grado de conservación.

La visión de las momias siempre da morbo. Recorremos largas distancias para verlas en el Museo Británico, en Egipto o en Pompeya. Las admiramos con una cierta sensación de pudor, quizás ese mismo pudor que manifiestan los personajes canallas de los relatos de Borges cuando piden que se les tape la cara en el instante mismo de la muerte, como último deseo de preservar cierta dignidad.

Acaso sea ese mismo pudor morboso el que explique la proliferación de grabaciones de la ejecución obscena y miserable de ese otro canalla que, a diferencia de los personajes de Borges, no quiso taparse la cara para morir. Ahora poca cosa le diferencia de las momias chachapoyas, incluso el hecho de ser exhibido.

Yo, en su lugar, me hubiera cubierto el rostro.
 
posted by Andrómena at 2:08 p. m. | Permalink |


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